lunes, 8 de noviembre de 2010

Henri Cartier Bresson







Fotografiar del natural







La fotografía es retener la respiración cuando todas nuestras facultades se conjugan ante la realidad huidiza; es entonces cuando tienes la captación de una imagen supone una gran alegría física e intelectual. Fotografiar, es poner la cabeza, el ojo y el corazón en el mismo tiempo de la mira.
El instante decisivo
“ No hay momento en este mundo que no tenga un momento decisivo”
Cuando era pequeño le encantaba la pintura y sólo vivía para soñar que lo hacía. Después le empezó a llamar la atención el cine, fue entonces cuando se dio cuenta de la imagen, creando artefactos que le ayudaron a tomar fotografías y poder revelarlas por sí mismo.
Ya cuando cumplió veintidós años, se marchó a África. Se compró una cámara. Se enfermó y dedicó más su tiempo a curarse. Buscaba las calles con la oportunidad de tomar fotografías del natural como si fueran flagrantes delitos. Él aprendió a hacer un reportaje hasta contemplar el trabajo de sus amigos de oficio y las revistas ilustradas por las que empezó a trabajar.
Con otros cinco fotógrafos independientes fundaron en 1947 su propia cooperativa, Magnum Photos, que difundía sus reportajes fotográficos a través de revistas francesas y extranjeras.
El reportaje
En ocasiones un reportaje fotográfico consiste en una única foto cuya forma tenga el suficiente rigor y riqueza, y cuyo contenido tenga la suficiente resonancia, que puede bastar; pero eso se da muy raramente; los elementos del tema que hacen resaltar la chispa son a menudo dispersos; uno tiene el derecho de juntarlos a la fuerza, ponerlos en una escena sería una falsedad: de ahí la utilidad del reportaje.
El reportaje es una operación progresiva de la mente, del ojo y del corazón para expresar un problema, para fijar un acontecimiento o impresiones sueltas. Un acontecimiento tiene una riqueza tal que uno le va dando vueltas mientras se desarrolla. Se busca la solución. A veces se halla al cabo de unos segundos, otras se requieren horas o días; no existe la solución estándar; no hay recetas, hay que estar preparado como en el tenis.




El tema
Este no consiste en recolectar hechos, ya que los hechos por sí mismos no ofrecen interés alguno. Lo importante es escoger entre ellos; captar el hecho verdadero con relación a la realidad profunda.
En fotografía, lo más pequeño puede constituir un gran tema, un pequeño detalle humano puede convertirse en un leit-motiv.
La composición
Para que un tema posea toda su identidad, las relaciones de forma deben estar rigurosamente establecidas. Se debe colocar la cámara en el espacio con relación al objeto y , es ahí , donde empieza el gran dominio de la composición. Una foto se ve en su totalidad, de una vez en un cuadro; la composición es en ella una coalición simultánea, la coordinación orgánica de elementos visuales.
La técnica
Los descubrimientos de la química y de la óptica amplían nuestro campo de acción; a nosotros nos corresponde decidir cómo aplicarlos con el fin de perfeccionar nuestra técnica. Existe, sin embargo, un verdadero fetichismo desarrollado en torno a la técnica fotográfica. Esta debe de crearse y adaptarse, únicamente, para realizar una visión; es importante en la medida en que debemos dominarla para que nos devuelva lo que vemos; lo que cuenta es el resultado, la prueba de certidumbre que deja la foto.
Los clientes
El aparato fotográfico permite obtener una especie de crónica visual. Nosotros, los reporteros-fotógrafos, somos gente que proporcionamos información a u mundo apresurado, abrumado de preocupaciones, propenso a la cacofonía, lleno de seres que necesitan la compañía de las imágenes. El escorzo del pensamiento que es el lenguaje fotográfico tiene un gran poder, pero conlleva un juicio sobre lo que vemos y eso implica una gran responsabilidad. Entre el público y nosotros, se sitúa la impresión, que es el medio de difusión de nuestro pensamiento; somos artesanos que elaboramos la materia prima y , después, la entregamos a las revistas ilustradas.
La fotografía y el color
El color, en fotografía, está basado en un prisma elemental, y , de momento, esto no puede ser de otro modo, ya que no se han hallado los procedimientos químicos que permitan la descomposición y la recomposición del color debido a su complejidad ( en los pasteles, por ejemplo ¡la gama de verdes tiene 375 matices!)

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